Impulsores del riesgo

Introducción

Con vista hacia los próximos cinco años existen varias amenazas y desafíos establecidos y también emergentes que están influyendo en la vida y los medios de vida de las personas que viven en situaciones de vulnerabilidad con las que trabajan nuestros miembros.

Entre ellos se encuentran tanto las amenazas naturales, como las pandemias, la inestabilidad económica y financiera, el terrorismo y las redes delictivas transnacionales, la fragilidad cibernética, la volatilidad geopolítica, diversas formas de conflicto y mucho más.

Los miembros de GNDR y otras partes interesadas han hecho hincapié en seis impulsores del riesgo interconectados a los que se debe prestar especial atención en esta próxima estrategia:

1. Cambio climático

Los desastres ocasionados por el clima equivalen al 90% de todos los desastres importantes ocurridos entre 1998 y 2017 y ahora suceden a razón de uno por semana, la mayoría de las veces fuera del foco de atención internacional.

El cambio climático amenaza con aniquilar todos los esfuerzos de desarrollo que el mundo ha realizado en los últimos tiempos. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) informa que limitar el calentamiento global a 1,5 °C debe ir acompañado del logro de los objetivos mundiales establecidos para alcanzar el desarrollo sostenible y para erradicar la pobreza, y que se requieren transiciones sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad para limitar el calentamiento a 1.5 °C frente a un aumento de 2 °C o más.

Los fenómenos meteorológicos extremos y el aumento del nivel del mar son la nueva norma, y se prevé que la frecuencia y la intensidad de los desastres repentinos aumenten y empeoren los efectos de las amenazas que surgen lentamente.

Los patrones del clima y las precipitaciones cambiarán en todo el mundo, a medida que las sequías en algunos lugares y las inundaciones en otros se vuelvan cada vez más frecuentes y graves. La degradación ambiental que se observa en la deforestación, la pérdida de biodiversidad, el deterioro de los patrones de drenaje, el desarrollo no científico y otros factores están aumentando los riesgos para la sociedad y para la tierra.

Los riesgos climáticos y ambientales son desafíos claramente prioritarios que impulsan el riesgo de múltiples maneras: aumento del nivel del mar, desertificación, incendios forestales, escasez del agua, eventos climáticos extremos, pérdida de cosechas, desplazamiento, migración y aumento del riesgo de diferentes tipos de conflicto. De una forma u otra, esto afecta a todas las comunidades con las que trabajan los miembros de GNDR.

Los impactos del cambio climático hacen que las pérdidas por desastres aumenten.

En los últimos 20 años se ha producido un aumento del 251% en las pérdidas económicas directas causadas por desastres relativos al clima, y son las personas en mayor situación de riesgo las que a menudo se ven afectadas de forma desproporcionada, en particular las que viven en el hemisferio sur.

Nuestro enfoque en el desarrollo informado por el riesgo requiere que aportemos la perspectiva de ‘primera línea’ al debate sobre pérdidas y daños en relación con la justicia climática, que identifiquemos métodos de mayor convergencia entre la adaptación al cambio climático y la reducción del riesgo de desastres, que aboguemos por la inversión que tenga en cuenta el clima y el riesgo de desastres y que hagamos campaña a favor de la acción en todos los niveles de la sociedad.

Los miembros de GNDR de todas las regiones han destacado este desafío importante que se beneficiaría de la fuerza colectiva de nuestra red.

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2. Conflicto

Muchos miembros de GNDR trabajan en Estados con situaciones políticas frágiles y en contextos donde la democracia es inestable o se encuentra amenazada.

El impacto del cambio climático, así como también otras amenazas, exacerban esta fragilidad y el 58% de las muertes causadas por los denominados «desastres naturales» ocurre en los 30 Estados más frágiles, pero por lo general no se reporta la cantidad de personas afectadas o se reporta una cifra mucho más baja.

Entre 2005 y 2010, por cada 100 dólares que se gastaron en respuesta en los estados frágiles, sólo se destinaron 1,30 dólares a la RRD.

Los desastres ocurren cada vez con más frecuencia en las zonas de conflicto y cuando el conflicto, que abarca la violencia política, forma parte de la realidad local, se ponen en tela de juicio los enfoques tradicionales para la reducción del riesgo.

Según la experiencia de muchos miembros de GNDR, las comunidades de sus países se enfrentan a la violencia y la fragilidad, lo que aumenta su vulnerabilidad ante los desastres.

Por lo tanto, es fundamental reconocer cómo el conflicto, en sus diversas formas, aumenta la vulnerabilidad a la hora de elaborar estrategias de reducción del riesgo en la primera línea. Los conflictos y los enfrentamientos sociopolíticos también ponen en tela de juicio la noción de centralidad del estado en el establecimiento de políticas y mecanismos como punto de partida principal para reducir el riesgo.

Ante el surgimiento creciente de fragilidad y conflictos en diferentes formas, los miembros están expresando la necesidad urgente de que nuestra red entienda mejor el vínculo entre el conflicto y el desarrollo informado por el riesgo y le dé prioridad. La integración de las acciones de desarrollo, de ayuda humanitaria y de consolidación de la paz es una cuestión que ha cobrado importancia en el ámbito internacional. Si bien la importancia del denominado «nexo triple» (desarrollo – acción humanitaria – paz) es bien conocida, su operativización sigue siendo un desafío.

Nuestra contribución como red global consiste en aprender de la realidad local para compartir y amplificar este aprendizaje. Esta es un área en la que los miembros están pidiendo mayor atención.

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3. Desigualdad de género

Una de las barreras principales al desarrollo informado por el riesgo, que se interconecta con todos los demás impulsores del riesgo, es la desigualdad de género. A menos que sea un desarrollo que transforme sistemáticamente las cuestiones de género, veremos que los desastres colocan a las mujeres en círculos de pobreza irremediables.

Las investigaciones realizadas en todo el mundo demuestran que a las mujeres y niñas se las sigue discriminando en el ámbito de la educación, el empleo, la salud, la representación política y en muchos más.

Las mujeres y niñas se ven afectadas de forma desproporcionada por los desastres y, aunque a menudo son las primeras en responder, por lo general se las discrimina cuando se llevan a cabo actividades de recuperación y rehabilitación.

Las consecuencias son perjudiciales no sólo para los individuos, sino también para las familias, las comunidades y la sociedad en su conjunto. El patriarcado se manifiesta de diversas formas y las sociedades salen perdiendo porque no aprovechan las diferentes habilidades, experiencias y perspectivas de toda la humanidad, sino sólo las de la mitad de la población.

Si bien el Foro Económico Mundial destaca que se están logrando progresos, prevé que a nivel mundial todavía queda mucho por hacer para alcanzar la paridad de género y que existen enormes diferencias que reducir, en particular en las áreas de empoderamiento económico y político.

De acuerdo con la experiencia de los miembros de GNDR que trabajan con las comunidades locales, para lograr avances transformadores en cuanto a la reducción del riesgo y el fortalecimiento de la resiliencia comunitaria, es fundamental enfocarse en la desigualdad de género a la hora de comprender cuáles son los factores que impulsan el riesgo, identificar los puntos de interés y elaborar y desarrollar diferentes actividades. Se trata de garantizar que las mujeres que se enfrentan a los riesgos y se encuentran en situaciones de vulnerabilidad tengan la posibilidad de aportar soluciones, de exigir derechos, servicios y un mayor acceso a la información y de participar en el proceso de toma de decisiones.

Esto significa que en los próximos cinco años permaneceremos unidos para lograr pasar de que las mujeres sean vistas como un grupo homogéneo con un enfoque «común para todos» para reducir su riesgo, a que se desarrollen distintas formas de fortalecer la resiliencia que se adecuen a los diferentes contextos y factores que las mujeres están experimentando, como la edad, la cultura, la clase y la casta, entre otros.

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4. Inseguridad alimentaria y del agua

Muchos ven a la inseguridad en materia de alimentos y agua como la mayor amenaza para nuestro futuro. La falta de alimentos nutritivos, la gestión irresponsable del agua y la escasez del agua están relacionadas con múltiples factores socio-culturales y políticas económicas y los miembros de GNDR en diferentes partes del mundo han destacado esta amenaza creciente como un área a la que se debe prestar especial atención.

La seguridad alimentaria consiste en que todas las personas tengan acceso físico, social y económico en todo momento a una alimentación suficiente, sana y nutritiva para satisfacer sus necesidades alimenticias y llevar una vida productiva y saludable.

Sin embargo, el hecho es que aunque en el mundo se producen suficientes alimentos como para que cada persona ingiera 2.800 calorías diarias, más de las que requiere la mayoría de los adultos, una de cada nueve personas sufre desnutrición crónica.

Seguridad del agua se refiere a «la disponibilidad fiable de agua en cantidad y calidad aceptables para la salud, los medios de vida y la producción, junto con un nivel aceptable de riesgos relacionados con el agua».

Más de mil millones de personas viven en regiones con escasez de agua y se prevé que 3.500 millones de personas podrían sufrir escasez de agua para el 2025.

700 millones de personas en todo el mundo podrían verse desplazadas debido a la intensa escasez de agua para el 2030.

La disponibilidad de agua dulce no ha alcanzado a satisfacer adecuadamente su demanda en muchas partes de Asia, África y el Oriente Medio, y casi dos mil millones de personas en el mundo carecen de acceso a agua no contaminada.

La usurpación de tierras, la expansión no planificada, la sobreexplotación de los recursos, la deforestación, la corrupción y la mercantilización de la tierra y el agua están contribuyendo a aumentar la inseguridad en materia de alimentos y agua.

Son las comunidades que viven en la pobreza, con las que trabajan los miembros de GNDR, las que se encuentran en mayor situación de riesgo. Se enfrentan a los desafíos de la disponibilidad, accesibilidad y asequibilidad de alimentos nutritivos y agua limpia. Los miembros de GNDR reportan que la carencia para satisfacer estas necesidades básicas está causando muertes, desnutrición, enfermedades y conflictos en todo el mundo.

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5. Urbanización

Más de la mitad de la población mundial se encuentra actualmente viviendo en zonas urbanas, en ciudades cada vez más pobladas. La urbanización en muchos países de bajo y mediano ingreso ha aumentado rápidamente en los últimos 50 años.

Nepal y Malí, por ejemplo, han visto cómo la proporción de personas que vive en zonas urbanas aumentó más de cuatro veces; en Nigeria y Kenia, aumentó más de tres veces.

Cuando este crecimiento urbano no está planificado, se desarrollan los barrios marginales y el riesgo aumenta con la falta de acceso a los recursos básicos. Además, el 80% de las ciudades más grandes del mundo son vulnerables a una variedad de amenazas, entre las que las inundaciones, los terremotos y los vendavales son las mayores.

379 millones de residentes urbanos corren el riesgo de sufrir inundaciones por las crecidas de los ríos.

283 millones de residentes urbanos corren el riesgo de sufrir terremotos, mientras que 157 millones se ven amenazados por los vendavales.

Además, el aumento del nivel del mar amenaza a millones de personas que viven en ciudades costeras a menos de 5 metros sobre el nivel del mar.

Cada vez se reportan más y más desastres en las zonas urbanas de los países de bajo y mediano ingreso, y con muchos miembros de GNDR trabajando con las comunidades que se encuentran en mayor riesgo en estos contextos urbanos, esta tendencia de urbanización creciente y los riesgos asociados que esto puede conllevar resulta un área de enfoque importante para el futuro.

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6. Desplazamiento forzado

ACNUR informa que en el 2018 la población mundial desplazada por la fuerza alcanzó un nivel sin precedentes: 70,8 millones de personas se vieron desplazadas por la fuerza debido a la persecución, los conflictos, la violencia generalizada, las violaciones a los derechos humanos u otras razones.

37.000 personas huyen de sus hogares a diario a causa del conflicto y la persecución.

Dado que la duración media del desplazamiento alcanza los 25 años, es fundamental que no sólo se satisfagan las necesidades a corto plazo de las personas desplazadas internamente y las refugiadas, sino también que éstas puedan fortalecer su resiliencia a más largo plazo.

Los movimientos de población a gran escala, internos o entre fronteras, pueden limitar el acceso a los servicios esenciales y a las opciones de medios de vida, y aumentar la exposición a la violencia, la pobreza y la inseguridad, no sólo para las poblaciones desplazadas sino también para las comunidades que las reciben.

Fortalecer la resiliencia cuando las personas se desplazan es intrínsecamente difícil. ¿Cómo podemos apoyar a las comunidades que se encuentran en mayor situación de riesgo para que resistan y se transformen a pesar de los impactos, cuando sus medios de vida han quedado atrás? ¿Cómo podemos fortalecer la resiliencia ante los desastres de las comunidades que han perdido el contacto con sus redes de apoyo?

Muchos de los miembros de GNDR trabajan tanto con las comunidades anfitrionas como con las personas desplazadas para reducir ese riesgo en situaciones extremadamente difíciles. Esta tendencia creciente es otro desafío para que nuestra red considere: cómo trabajamos juntos con nuestra membresía y con otras organizaciones para apoyar a las personas que se encuentran en mayor riesgo.

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Fotos

Foto (primera) : Jjumba Martin/GNDR

Foto (segunda) : Doug Linstedt/Unsplash

Foto (tercera) : Sarika Gulati/GNDR

Descargue la estrategia completa

El documento completo de la estrategia de GNDR está disponible en formato PDF en cuatro idiomas.

Para saber más sobre el trabajo de nuestra red global, visite nuestro sitio web principal.

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Este sitio fue posible gracias a las contribuciones generosas de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación y de la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

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